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jueves, 10 de marzo de 2011

LA VIDA BAJO EL MAR.


La superficie del mar se muestra con cambios pasajeros moldeados por las olas que oculta la verdadera forma de los continentes. Desde la línea de la costa el suelo marino desciende hacia las profundidades abismales, muestra una primera zona denominada plataforma continental constituida por una llanura ancha, ligeramente inclinada como sucede en el Atlántico o por una montaña de paredes casi verticales que sitúan el borde muy cerca de la costa, en el Pacifico Suramericano. Si por alguna razón desaparecería el agua de la Tierra, veríamos un suelo del extraño y desolado aspecto con enormes cuencas, grandes fosas que cortan la corteza terrestre, vastas planicies y mesetas, gigantescas y serpenteantes cordilleras llamadas dorsales que se ramifican en lo que antes eran los océanos, montes que a veces rebasan la superficie formando islas y volcanes en erupción con sus chimeneas. Un escaso 10% de ese océano ha sido estudiado hasta hoy, con descubrimientos extraordinarios sobre sus características geológicas, físicas y químicas, así como sobre la grande y compleja diversidad de los seres vivos que lo habían, y sus relaciones con el resto de la tierra, cuya vida está permanentemente unida al por muy diferentes que parezcan las condiciones vitales de ambos medios.

Los biólogos dividen el océano en una seria de zonas o capas que se suceden de acuerdo con la profundidad, la primera iluminada por la luz solar, zona fótica o región sublitoral, que no sobrepasa los 200m de altura y ocupa alrededor del 3% de su volumen total; por debajo de ella, sobre el talud continental, la zona batial llega hasta unos 2.000 m; es llamada crepuscular o de penumbra y en ella las formas se diluyen a causa de la oscuridad. Le sigue hasta los 6.000m la zona abisal, carente de luz, formada por inmensas planicies donde se levantan picachos rocosos recubiertos por una espesa capa de sedimentos; constituye la mayor parte del suelo oceánico. Y en las partes profundas las fosas (zanjas) mas vertiginosas descienden hasta los 11.000m o mas en las proximidades de Filipinas y las Islas Marianas; forman la zona hadal, por referencia al Hades, el infierno de los antiguos griegos. En más de 370 millones de kilómetros cuadrados de superficie de agua salada se recibe el 70% de la luz solar que llega a la Tierra y se constituye en el principal factor de vida y abundancia en el medio acuático. Se puede decir en una forma general que las comunidades son más ricas cuanto más cerca se encuentren de la superficie. En las zonas sin luz las plantas no pueden sobrevivir y la mayoría de los animales se alimentan de los restos orgánicos que llegan de las franjas superiores. Al aumentar la profundidad, el número de especies e individuos disminuyen; el alimento es escaso, el medio frio y la presión alcanza una fuerza aplastante.


Tomado de: Agenda del mar.

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